El Heavy Metal cobró vida justo en el momento en que la salvación de la generación anterior, el Rock and Roll, pasaba por una desintegración espantosa. Cuatro muertos en un concierto gratuito de los Rolling Stones que se celebró en la pista de carreras de Altamont, en diciembre de 1969, habían conmocionado a la comunidad Rock y dejado a la cultura juvenil desilusionada con los ideales pacifistas. Luego, mientras Black Sabbath (Álbum debut de Black Sabbath, lanzado el 13 de febrero de 1970) entraba en las listas de discos más vendidos, en abril de 1970, Paul McCartney impresionó al mundo anunciando la disolución de The Beatles. En vez de reconfortar a su público en un mundo incierto, los gigantes del Rock como janis Joplin, Jimi Hendrix y Jim Morrison morirían de sobredosis de dorgas en menos de un año.
Black Sabbath parecía prosperar en ese clima adverso, y jamás pretendía ofrecer respuestas, más allá de la ocasional exhortación a amar al prójimo. Aunque la leyenda suele retratarlos como débiles y desamparados, el disco debut de la banda llegó enseguida a los primeros 10 discos más vendidos de Gran Bretaña y se mantuvo en ese puesto durante varios meses. En Estados Unidos había un clima hostil hacia los hippies peligrosos. De todas maneras, aquel disco debut también llegó a los primeros puestos de las listas estadounidenses y vendió más de medio millón de ejemplares en su primer año.
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